Lo importante es tener finales (y otras catástrofes)

Pueden ser las siete de la tarde, pero nunca lo serán de la suerte. Y tal vez a estas horas ya te habrás dado cuenta de que he resultado ser más de finales, de puntos pero nunca aparte ¿entiendes? Que cada coma ha acabado desgarrándome cuando he intentado aferrarme a ella. Descubriendo, poco después, que todo esto no es más que un sinfín de puntos con complejo de eternidades. ¿Y qué esperabas? No hay superficie en este mundo capaz de engañar abismos cuando se les tatúa a fuego en cada poro de la piel.
Fuego de diferentes inviernos.
Que he acabado hartándome de las medidas de tiempo existentes antes del último tono de llamada. La que sigue sonando cuando me doy cuenta  de que llevabas ya un otoño y medio a mi lado y cinco inviernos en mis folios. La que nunca has contestado.
Ya se me escapa la risa, amor. Como si de fuegos artificiales se tratara. Primero lo estelar, luego la explosión.



¡Vamos a rendirle fuego a nostalgia! Vamos a que se nos quemen las manos.

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