(A)Marte

Hablemos de lunares que han dejado ya demasiados meteoritos en órbita. De Júpiter sin luces. Y de Marte. El único que ha sabido tener el rojo en las mejillas de un beso no-dado con demasiado carmín, cogiendo el amor por donde quema. Tal vez por eso se incendió, más allá de la piel, cuando por quien orbitaba se le estrelló entre las costillas.
Y que bien suena la vida saliendo de sus labios. 

Aunque éramos de los distintos espacios que abarcan su nombre, la fuerza de atracción que ejercía me sacaba de órbita. Y es que a Marte le sobraban espacios para poder llamarte, llamarse Amarte.



Para ti, A.
Por ser lo único que le falta a Marte.
Por las noches de incendio. 
Por satélizarme.
Te quiero.

Comentarios

  1. Hay lunares en todo el universo, ¿Aquí? siempre tocan los menos esperados.

    P.D: muestro señales de vida y me alegra encontrarte.

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